El Sínodo de los Jóvenes: nuevo desastre clerical

Ni una da la jerarquía eclesiástica desde hace décadas… o bien no quiere dar… o peor aún, quiere dar mal. Terminó el Sínodo de los Jóvenes, el primero sobre tal asunto monográfico en la historia de la Igledsia, con un nuevo fiasco. Ya no sólo por las formas (ver AQUÍ), sino peor aún por el contendio de sus conclusiones. Y que no nos venga ahora, para imponerlas, con el cuento de que es “magisterio ordinario”, porque no lo es al no ser declarado “magisterio ordinario universal”; y es que al menos a semejante barbaridad no se atrevieron. Ofrecemos el mejor análisis de él en palabras del reputado obispo , hoy en día guía imprescindible para mantener la Fe.

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Mons. Athanasius Schneider

Resúmen de las principales declaraciones de

“La principal diferencia entre el documento final del Sínodo para los Jóvenes y otros documentos sinodales anteriores está en que el Papa lo aprobó de forma inmediata”.

“El lenguaje y el estilo han sido también muy diferentes de otros documentos sinodales anteriores por la falta de claridad moral y porque abunda en expresiones sentimentalistas”.

“El acrónimo LGBT es un ardid empleado en la campaña mundial de propaganda para promover la ideología homosexual y la legitimación de las actividades homosexuales. Utilizar de forma neutra y acrítica tal acrónimo en un documento de la Santa Sede es inaceptable… Incluir el instrumentum laboris en el documento final es una forma fraudulenta de aprobar disimuladamente el inaceptable acrónimo político LGBT”.

“…la expresión orientación sexual es sumamente ambigua, (siendo) utilizada más que nada por el brazo ideológico propagandístico del lobby homosexual y las Naciones Unidas. El Catecismo de la Iglesia Católica emplea la expresión tendencias homosexuales, que expresa de forma más apropiada las diversas inclinaciones morales y psicológicas desordenadas, o la concupiscencia debida al pecado original. La palabra orientación supone una realidad positiva, una aspiración positiva, y no debe por tanto emplearse para referirse a una tendencia homosexual”.

“…al documento final del Sínodo para los Jóvenes le falta una clara afirmación católica de la castidad… como la siguiente de Juan Pablo II: «La verdadera felicidad exige entereza y espíritu de sacrificio, rechazo de cualquier componenda con el mal y disposición a pagar personalmente, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus mandamientos… Hoy se exaltan a menudo el placer, el egoísmo o incluso la inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y de felicidad. Es necesario reafirmar con claridad que se debe defender la pureza del corazón y del cuerpo, porque la castidad “custodia” el amor auténtico»”.

“Que a un tema estrictamente eclesiológico y algo clerical como la sinodalidad se le conceda tanta importancia en un documento sinodal sobre la atención pastoral a los jóvenes deja estupefacto, y es sospechoso. La verdad es que algunos altos miembros de la jerarquía se sirvieron del Sínodo de los Jóvenes … para promover sus fines personales de aumentar su autoridad … e introducir sus ideologías personales en la vida de ésta … Resulta irónico que el nº 121 del documento final mencione a San Juan Crisóstomo en apoyo de la sinodalidad, … Dos de los más grandes Padres y Doctores de la Iglesia, San Atanasio y San Juan Crisóstomo, fueron … condenados por sínodos. Hoy en día (ambos), junto con San Ambrosio y San Agustín, … sostienen la cátedra de San Pedro en el ábside de la basílica homónima en Roma. Es más, sabemos de sobra lo que pensaba de la sinodalidad San Gregorio Nacianceno: «Estoy resuelto a evitar toda reunión de obispos, porque nunca he visto un sínodo que termine bien o que solucione dificultades en vez de agravarlas». Promover el tema de la sinodalidad en el documento final, despreciando los auténticos métodos sinodales … es una demostración de clericalismo rabioso. Semejante clericalismo sinodal aspira a transformar la vida de la Iglesia en una especia de parlamento mundial de estilo protestante en el que constantemente se debaten y votan cuestiones que no pueden someterse a voto”.

“La inclusión del tema de la función de la mujer en la Iglesia … es prueba una vez más de cómo se ha abusado de los pobrecitos jóvenes, por parte de altos miembros de la jerarquía que quieren … facilitar a la ideología antifemenina del feminismo una plataforma para actuar dentro de la Iglesia. A una verdadera católica no le gusta tener capacidad de decisión en las normas de la Iglesia, ni en temas que por su propia naturaleza corresponden a la jerarquía divinamente establecida. Una verdadera católica detesta la lucha por el poder en la vida de la Iglesia. La capacidad decisiva con mayor alcance que ejerce la mujer católica en la vida de la Iglesia es el ejercicio de la maternidad en la familia. ¿Puede haber mayor capacidad de decisión que la de la madre que forma a un futuro santo sacerdote, a un futuro santo obispo, a un futuro santo pontífice? ¿Puede haber una capacidad más tremenda que la de la joven que se consagra a la vida religiosa como Esposa de Cristo, y que con su vida consagrada en el claustro representa el corazón de la Iglesia? También hay, por supuesto, santas Doctoras de la Iglesia … Enseñaron a la Iglesia con lo que habían recibido de ella, no con sus propias ideas. Y pudieron hacerlo mediante su vida contemplativa, su vida de santidad y amor a la integridad de la doctrina de la Iglesia … hubo santas mujeres que no vacilaron en alzar la voz para corregir filialmente a prelados y pontífices. Mientras que en muchos casos los sacerdotes fueron cobardes y optaron por no corregir como debían a las altas jerarquías, temiendo por su futuro profesional … No metamos a las católicas en cuerpos deliberativos clericales, porque perderán la libertad para corregir públicamente los abusos de los clérigos y filialmente a los altos mandos de la jerarquía. Lo que necesitamos no son mujeres clericalizadas que se integren a la burocracia eclesial. La Iglesia … necesita con urgencia … santas nuevas que con sabiduría y oración contribuyan a que se entienda más a fondo la Fe y tengan valor para amonestar a los sacerdotes negligentes y abusivos sea cual sea su nivel”.

“…para entender mejor lo que es la conciencia habría sido preferible que el documento mencionase también los peligros de los errores de conciencia y los obstáculos para una conducta rectamente formada. Habría resultado muy beneficioso para los jóvenes que el documento final hubiera incluido explicaciones como por ejemplo la del beato John Henry Newman: «El sentido del bien y del mal, que es el primer elemento de la religión, es tan frágil, tan irregular, tan fácil de confundir, enturbiar y pervertir, tan sutil en su argumentación, tan moldeable por la educación, tan sesgado por el orgullo y las pasiones y tan imprevisible en su rumbo que, en la lucha por la existencia en los combates y triunfos del intelecto, que se puede decir que ese sentido es a la vez el más sabio de los maestros y el menos perspicaz. La conciencia no es una previsión egoísta ni el deseo de ser coherente consigo mismo»”.

“La herida más dolorosa, y una de las más profundas en el cuerpo de la Iglesia –el abuso de menores y adolescentes por parte de sacerdotes– no se menciona específicamente;… El texto evita el tema central y no pone el dedo en la llaga. No hablar del hecho probado de que la homosexualidad ha sido decisiva en los casos de abusos de menores, o bien es engañoso u obedece a motivaciones ideológicas, como puede ser proteger la homosexualidad, o a motivaciones políticas, como ser políticamente correcto, querer respetar la opinión generalizada que niega la relación entre la homosexualidad y los abusos sexuales a menores”.

“…el planteamiento básico del documento manifiesta cierta tendencia al naturalismo, antropocentrismo, ambigüedad doctrinal, un sentimentalismo vago y subjetivismo. Esa tendencia se puede calificar inequívocamente de neopelagianismo disfrazado de clericalismo… no aparecen palabras como sagrado, santo, sólido, eterno, eternidad, sobrenatural, cielo (en el sentido de vida eterna), triunfar, resistir, defender, soldado, victoria, meta, virtud (en el sentido teológico), alma (pero cuerpo aparece 19 veces), verdad (no en el sentido teológico ni el metafísico, sino en cuanto a las relaciones psicológicas y humanas), objetivo, objetividad, claro, convicción, ley de Dios, observancia, mandamientos, penitencia, obediente, obediencia, martirio (en el sentido de dar la vida por la Fe católica y por Jesucristo), reverencia y respeto a Dios. Y aparecen los siguientes términos tendenciosamente empleados: humano (20 veces, mientras que divino sólo aparece 2), cuerpo (19 veces; alma ni una), historia (15 veces), experiencia (52 veces), libertad (38 veces), acción y actividad (25 veces, pero gracia sólo 7), Tierra (6 veces), ecología (3 veces), sinodal y sinodalidad (105)”.

“Es de lamentar que el primer sínodo de la Iglesia para los jóvenes no cite una importante obra de aquel gran santo y doctor de la Iglesia que fue San Basilio, y que habla de los jóvenes en concreto: «Nosotros, hijos míos, sostenemos que esta vida humana no vale absolutamente nada y de ningún modo consideramos ni calificamos de «bueno» nada que nos reporte la plena satisfacción pero sólo restringida a aquella … En nuestras esperanzas vamos más lejos y todo lo hacemos en preparación de la otra vida … Si uno con el pensamiento reúne a la vez y agrupa en conjunto toda la felicidad desde que existen seres humanos, no la encontrará equivalente ni siquiera a la parte más pequeña de aquellos bienes, sino que la totalidad de las lindezas de aquí por su valor se queda más lejos del más minúsculo de aquellos de lo que la sombra y el sueño lo están de la realidad. Es más, para servirme de un ejemplo más apropiado, tanto cuanto el alma es en todo más preciada que el cuerpo, tan grande es la diferencia entre una y otra vida … (Hay que) hacer de la recta razón guía de la vida: en consecuencia, aunque haya que contradecir a toda la humanidad, tener mala fama y correr peligros en favor del bien, no se elegirá apartarse en nada de lo que se juzga correcto»”.

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